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Nuevas regulaciones ambientales en la industria mexicana: enseñanza para el Perú frente a los retos ambientales

23/09/2025   Juan Astuvilca
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En 2025, México ha dado pasos firmes para reforzar su legislación ambiental industrial, imponiendo mayores exigencias legales sobre el impacto ecológico, las emisiones y la gestión de residuos. Normas como la LGEEPA, la NOM-001-SEMARNAT-2021 para tratamientos de aguas residuales, la NOM-035-SEMARNAT-2022 para emisiones atmosféricas, y la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR), se han actualizado o fortalecido para adaptarse a estándares más exigentes, impulsar prácticas de economía circular y hacer obligatorio no sólo declarar impacto ambiental, sino demostrar la mitigación efectiva del riesgo ecológico. 

Para las empresas, esto significa no solo una obligación legal, sino una oportunidad para mejorar su competitividad: quienes invierten en tecnologías limpias, sistemas de captura de emisiones, gestión interna de residuos y transparencia ante clientes e inversionistas, pueden obtener beneficios operativos, mejor imagen pública y evitar fuertes sanciones económicas.

¿Qué puede tomar el Perú de este ejemplo?

Perú, con su economía fuertemente dependiente de los sectores minería, manufactura y construcción, enfrenta desafíos similares en cuanto a contaminación del agua, del suelo, emisiones de gases y residuos industriales. Algunas lecciones útiles:

  • Actualizar los marcos regulatorios para incorporar mejores estándares de emisiones, definiciones claras de riesgo ambiental, obligaciones para estudios de impacto más rigurosos, no solo declarativos sino prácticos.

  • Promover la economía circular como parte integral de la regulación industrial: reciclaje, reutilización, manejo responsable de residuos, incentivos para que las empresas integren estas prácticas en su cadena de valor.

  • Fortalecer los mecanismos de supervisión y sanción: contar con instituciones reguladoras con capacidad técnica, recursos humanos, herramientas de monitoreo (como sensores, reportes, auditorías) y sanciones que realmente disuadan.

  • Capacitación continua y transparencia: educar al personal, técnicos y comunidades, asegurar que los ciudadanos tengan acceso a información ambiental confiable, fomentar que empresas publiquen sus reportes y avances ambientales.

  • Uso de tecnologías limpias: incentivar a las industrias a adoptar maquinaria eficiente, filtros, captación de emisiones, tratamiento de aguas, etc., no solo por regulación sino también como ventaja competitiva.


Conclusión

Las regulaciones mexicanas recientes muestran cómo está evolucionando la exigencia ambiental en la industria: ya no basta con cumplir reglas mínimas, sino anticiparse a riesgos, demostrar mitigaciones, asumir responsabilidad ecológica. En el Perú, adoptar políticas similares con medidas claras, cumplimiento efectivo y supervisión seria podría ser clave para reducir el impacto ambiental, proteger comunidades y consolidar industrias más sostenibles.

Si no actuamos ahora, el costo no solo será legal o económico, sino humano y ecológico: contaminación, salud afectada, degradación del entorno. Pero si implementamos buenas prácticas, Perú tiene la oportunidad de mostrar que crecimiento y responsabilidad ambiental pueden ir de la mano.

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