Inundación mortal en mina de oro en Venezuela: 14 vidas reclamadas por la fuerza del agua
Una tragedia sacudió la región minera de El Callao, en estado Bolívar (Venezuela), cuando intensas lluvias torrenciales provocaron el desborde de agua que inundó túneles y socavones de una mina de oro. Al menos 14 trabajadores perdieron la vida al quedar atrapados en los cilindros instalados dentro de las galerías, incapaces de escapar ante la súbita crecida del agua.
Las labores de rescate enfrentan condiciones extremadamente adversas: los pozos están inundados, los niveles de agua son elevados y las vías de acceso están comprometidas. Las autoridades han indicado que la primera fase consistirá en bombear el agua de los pozos para reducir el nivel y así tener la posibilidad de acceder a los lugares atrapados. Hasta el cierre del reporte, muchas de las víctimas permanecen sin identificar.
Según informes preliminares de mineros en la zona, 11 individuos fueron sorprendidos directamente por el rebose de agua tras más de cuatro horas de aguacero continuo. En medio del caos, tres más descendieron hacia las motobombas para intentar contener el avance del agua y también perecieron en ese esfuerzo.
Lo que esta tragedia revela
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Falta de sistemas de protección frente a inundacionesEn minería subterránea, es vital contar con drenajes, bombas de respaldo, monitoreo continuo del nivel de agua y rutas de escape robustas. En operaciones informales o con poco respaldo institucional, estas medidas suelen estar ausentes o subdimensionadas.
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Operaciones en contexto de informalidad y débiles controles estatalesEn muchas zonas auríferas venezolanas hay poca presencia del Estado, lo que facilita que se operen minas sin licencia adecuada, sin evaluaciones de riesgo técnicas ni respaldo profesional mínimamente garantizado.
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Vulnerabilidad extrema en zonas remotasLas minas afectadas se ubican en áreas selváticas de difícil acceso, aumentando el tiempo de respuesta de emergencias y complicando el rescate.
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Responsabilidad social, ambiental y humanaLas operaciones extractivas deben asumir que tienen un deber de cuidado hacia sus trabajadores y el entorno. La tragedia expone cómo la irresponsabilidad operativa no solo quita vidas, sino que agrava conflictos ambientales y sociales en comunidades vulnerables.
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Lecciones para otros países con minería activaEn el Perú, donde la minería es un pilar económico y muchas operaciones se desarrollan en zonas remotas, esta tragedia debe servir de alerta: no basta con normas escritas; es indispensable asegurar fiscalización efectiva, protocolos de emergencia bien diseñados, formación continua y que la seguridad operacional no sea un adorno, sino una obligación ineludible.
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